domingo, 16 de abril de 2017

Día 37

                 Un domingo de Pascuas distinto, en soledad, lejos de reuniones familiares, de celebraciones religiosas, de liturgia, esa liturgia de la luz que tanto me gusta o me gustaba, donde acudo a una iglesia a oscuras con mi vela y desde el enorme cirio pascual comienzan a iluminarse una por una todas las que cada uno de los asistentes lleva. "Luz de Cristo, demos gracias" y tantos cantos. Sin dudas es de una belleza que siempre me conmovió, más que la de la Navidad misma quizás, más que cualquier otra por ser quizás la más significativa del año. De todos modos este año como digo no hubo meditación, no hubo rezos, no hubo Iglesia ni ceremonia de la luz. ¿Me estaré volviendo atea? No lo creo, más bien me siento alejada por diversas circunstancias de todo eso. Quisiera mi propia liturgia, "just a plain and simple chapel " pero seria egoísta porque justamente estas celebraciones adquieren sentido en comunidad. De todos modos recibí y envié felicitaciones por "whatsapp" -la nueva tecnología invade todo suplantando el contacto humano- y me senté a escribir esta breve reflexión. 


viernes, 14 de abril de 2017

Dia 36



                                                      (Automat, 1927, Eduard Hopper)

Me encanta Hopper. Miro sus cuadros y me transmiten mucho con sus personajes solitarios y aislados en medio de una ciudad esquiva, en medio de un paisaje a veces despojado donde frecuentemente lo que más sobresale es esa sensación de soledad y de aislamiento. Me gusta como la luz entra desde una esquina como un rayo de sol por la ventana o desciende desde un poste de luz sobre la calle. Los colores son rotundos y definidos, las figuras precisas y estáticas. Quizás me siento un poco como ellos, perdida y al mismo tiempo recuperada en esas imágenes.

lunes, 10 de abril de 2017

Día 35

Todo parece a punto de estallar todo el tiempo últimamente. Conviene a muchos que vivamos así con esa sensación de que todo se acaba rápido. Dicen que la gente infeliz consume más. Es posible, la angustia nos impulsa siempre a querer compensar con cosas materiales lo que nos falta en el alma y el espíritu. Supongo que no descubrí América pero bueno a veces cabe identificar bien de donde provienen ciertas compulsiones, ciertas ansiedades. Creo que hay un doble juego entre el exterior que nos cosifica para utilizarnos, para consumirnos y el interior nuestro –mío- tan pobre muchas veces, tan poco conforme con lo que lo rodea. Mientras tanto a vivir, a comer -o hacer dieta, siempre- , a escribir, a leer, a hacer el amor como sea, donde sea, porque los días se acaban, el mundo se termina, pero no.


                                      (Campo de Jime, de vuelta, enero 2015)

domingo, 9 de abril de 2017

Día 34

Cuando llueve y el corazón aúlla de soledad
Te preguntás cómo y cuándo y dónde
Llegaste a este lugar solitario y a veces hostil
Donde tu alma se acurruca sin remedio
Pensás que no lo vas a ver más
Al amor por momentos, por mitades,
Al amor mentiroso de otro amor que no es el tuyo
Girás sobre vos en círculos infinitos
Buscando ese plan, esa música que te haga feliz
(o que al menos te distraiga de vos misma)
Un instante, hoy, ahora, acá mismo
No llorás, te secaste, no te lamentás, te quedaste muda
Simplemente te dejás ir, estar, permanecer
Con la certeza de que al menos
Vos y tu espíritu acompañan con tus sueños y tu locura
Un poco más, un minuto más, un día más.


9-4-2017

                                              
                                                          (campo de Jime, enero 2015)

sábado, 8 de abril de 2017

Dia 33

Observo que comienzo la mayoría -si no todas-  mis últimas entradas con la palabra "hoy". Quizás verdaderamente no exista otro día, ni otro tiempo, ni otro lugar. Hoy y no ayer ni mañana. Hoy, ahora mismo, acá. Es este momento, este lugar, esta la hora. Tal vez sea por eso la insistencia y la fijación, "qui lo sa". Tal vez en algún momento, deje de ser "hoy" quien sabe pero mientras tanto. Hoy, ahora mismo, acá.

jueves, 6 de abril de 2017

Día 32

Hoy estaba entrando en un placentero sueño y ya me entregaba a dormir una siestita cuando la campana del teléfono me arrancó de tan agradable panorama. Cuando atendí reconocí la voz querida de Olga. Le había dicho que la iba a llamar en enero y enero pasó sin que cumpliera mi promesa. De todas maneras siempre la recuerdo a ella y  a nuestros encuentros poéticos donde leíamos a Sor Juana, a Miguel Hernández, Antonio Machado y tantos otros. Hoy charlamos un poco por teléfono, me preguntó por mís cosas, mi vida y mi trabajo. Le conté de mi, de mi terapia, de la casa que está en venta, en fin, le di un panorama bastante amplio de mi vida últimamente y quedamos en hablar el sábado para vernos. Espero concretar el encuentro con ella esta vez sin distraerme como otras veces y pasar un buen momento charlando e intercambiando ideas de la vida, los hombres y las mujeres, el amor y la muerte y sobre todo la poesía que todo lo nutre con su magia. Magia que Olga transmite tan única, inefable y eterna como ella siempre es.

                                           
                                         Olga en el Rosedal en un paseo que hicimos juntas.