jueves, 15 de junio de 2017

47

Los papeles indican que nací en Buenos Aires a las ocho y diez de la mañana un quince de junio de 1970 hace 47 años.
Que mis padres fueron Horacio y Graciela y que fui -soy- la mayor de cuatro hermanos.
De mi infancia recuerdo pocas cosas, el departamento en la calle Charcas, el amor de mis padres, algunas travesuras inocentes.
De mi adolescencia un jirón de culpas, remordimientos y complejos que me condujeron temblorosa a la adultez. El temblor de mis manos varía con cada emoción y cada sentimiento. Últimamente me noto más firme, menos enclenque...mi cuerpo no es lo que desearía pero me acompaña en este camino, en esta jornada que no se bien donde ni cuando terminará.
Algunas dolencias y enfermedades pasadas me enseñan que mi vida es frágil y que podría acabarse en cualquier instante. Sin embargo una considerable buena salud actual me da la esperanza de una vida más o menos extensa y fuerte.
Mis padres me bautizaron con el nombre "Dolores" cuestión que todavía al día de hoy me cuesta sobrellevar. Mis amigos  me dicen "Loli", algunos compañeros de trabajo me apodan "Dolo" y la mayoría de mis alumnos me conoce así o directamente como "profe" o "seño de inglés". Este último es mi favorito...
En este momento en que escribo estas palabras me considero relativamente afortunada, me alimenta el amor de los que amo y me aman y me ilumina la luz de cada nuevo día.
No tengo demasiados asuntos pendientes, quizás algún viaje, y el amor que no llega pero no tengo mucho que reclamar ni que pedir a la vida.
Me preparo feliz para transitar la segunda mitad del camino.

sábado, 3 de junio de 2017

Día 45

Las sesiones con Flora resultan vitales en estos días complicados. Hablar, analizar, relacionar, elaborar y tantas cosas. Es tanto lo que fue pasando en estos días, tantas las vivencias, las personas, las emociones, el tiempo que avanza, el trabajo que cuesta el doble, la vida que sigue su curso. Agustin viajó de Houston para la operación de Horacio que fue el jueves 25 de mayo. Se quedó hasta hoy sábado. Entre el trabajo, las visitas a la casa que sigue en venta y la vida cotidiana vengo a la Trinidad a ver a mi hermano. En este momento dos enfermeras lo preparan para dormir. A mi lado, Florencia lee un libro mientras yo escribo. Ella se queda esta noche. Quizás mañana me quede yo. Todo lo que pasó en estos días hizo que pasara más tiempo con mi familia. ¿Será que la enfermedad nos une? La pregunta quedó flotando en la sesión de análisis de hoy a la mañana. ¿Qué será lo que nos une como familia? Fueron muchas preguntas, las deudas, el peso de lo que se hereda, la dinámica familar, el lugar que ocupo entre mis hermanos, el lugar que quiero ocupar. Flora me mostró un cuadro de Magritte que se llama "La condición humana" hace varias sesiones. Lo analizamos y conversamos ya no recuerdo mucho qué pero el cuadro quedó flotando en el inconsciente. 



miércoles, 17 de mayo de 2017

Dia 44

Son extraños los sueños. (Borges decía que son un género literario más o algo así).Guardan su propia lógica y funcionan como disparadores, como recordatorios, profecías y en ocasiones como señales de alerta.Sueño mucho, todo el tiempo. Muchas veces recuerdo los sueños al despertar, otras los olvido. Anoche por ejemplo, una galería de personajes, pesadillas que no lo eran, situaciones inverosímiles que vivía con la mayor naturalidad. La magia de los sucesos oníricos que se recrean como reales y siendo absurdos los aceptamos como cotidianos. Rostros, personas, familiares y extraños se conjugaban para hacer que todo fuera bizarro y ajeno. Lugares, el campo, una iglesia, erotismo, sangre. No sé con qué tendrá que ver todo eso quizás con vivencias diurnas, con deseos, temores. A veces mis sueños no entienden lo que sueño -¿pocas veces?- y sueño con palabras en otro idioma como aquél: You are too pliant o el otro día que me desperté diciendo: bonheur. Y tuve que buscarlo en el diccionario.


martes, 16 de mayo de 2017

Día 43

La muerte te acecha, hermano
La muerte: ese tumor que nos extirpamos todos los días
Cuando salimos a la vida, que nos llama a los gritos.
Esa negra y virulenta mano que nos golpea un día
Y otro y a todas las horas,
las más felices y también las más inesperadas 
Que nos dice: Aquí estoy, tomame, poseeme,
llévame contigo.



Sé que no te rendís, acá nadie se rinde,
La pelea es una, es justa, y hasta el final.
La muerte nos seduce, a todos,
Y al nombrarla quizás la morimos un poco,
Y al escribirla quizás también la borramos
con otro aliento más
De la faz, de nuestros rostros cansados,
De tu voz que ruge y que dice:
Acá estoy, conmigo no podrás.



16-05-2017

sábado, 6 de mayo de 2017

Dia 41

Nací en una familia de hombres y mujeres pasionales. Quizás demasiado pasionales e intensos. Es por eso que me enseñaron de algún modo que no logro definir ahora, a disimular o dulcificar mis sentimientos y emociones. A mi madre le gustaba hablar de la virtud de la templanza. La verdad siempre me costó templar el carácter. Sigo intentando todos los días encontrar el equilibrio y la armonía. En relación a un otro, a la hora de expresarse, los afectos estaban confinados al posesivo: "Te quiero". Decir "te amo" era considerado cursi, una debilidad que uno no se podía permitir. En todo caso estaba la exageración del "te adoro" que no podía ser tomada demasiado en serio y que por su intensidad se evaporaba rápidamente. Hago este análisis porque creo que la formación y transmisión del lenguaje hace a nuestro modo de ser, de vivir, de pensar y sentir. Rota esta limitación quizás sea tarde para amar. Ya pasó demasiada agua bajo el puente. Y tal vez no esté a tiempo de experimentar ese sentimiento tan único y pleno. O sí,  quien sabe. En todo caso siempre debería haber tiempo para dar y recibir amor. Para amar y sabernos amados al mismo tiempo.