lunes, 6 de noviembre de 2017

A veces el silencio se impone
Como ese cielo que contemplás
en suspenso desde tu ventana
Como los sonidos de las cosas cuando nadie habla
Como las palabras que te guardás porque duelen
Porque escuecen y lastiman
No sabés o sí, si él sabe, si lee, si imagina
Querés protegerlo de vos, de tus intentos
Por mantenerlo vivo mientras ves que se te va
A ese lugar, a ese plano donde vos todavía
No podés –tal vez no querés- acompañarlo
Y que dura es la vida cuando se termina,
Cuando se apaga entre tanta angustia y tanto silencio
Entre nuestros dedos frágiles, entre tus manos
Que intentan retenerlo mientras  te observo sufrir
E impotente me digo que tengo que protegerte de esto
Pero no puedo, es tu camino, el suyo que se prolonga
Hacia allá, hacia ese cielo que tiene el color de sus ojos
El sabor de su arroz con leche, la música de sus parlantes
La eternidad de los paisajes que contempló y fotografió
Y acá me quedo, mirando por la ventana, escribiendo
De este lado de las cosas, en este plano finito de la existencia
Mientras vos peleás cada minuto, y él se va hacia allá a lo lejos.

viernes, 20 de octubre de 2017

Día 58

Hoy vino de visita a la escuela una persona que realmente no quería ver nunca más. Creo que hay poca gente que despierte ese sentimiento en mi pero esta es una de ellas. Una persona que me hizo mucho daño, que me maltrató, que me atacó y que hizo lo posible por hacerme la vida imposible. No es cuestión de ponerme en víctima mas bien confesar que no pude superar las huellas de los malos momentos que esta persona me hizo pasar. La verdad no me considero una mujer rencorosa pero en el caso de esta persona es difícil decir que lo que siento no es resentimiento, bronca, y quizás odio. ¿Odio? ¿No será mucho? Sea lo que sea es necesario disiparlo, desintegrarlo, diluirlo, olvidarlo y reemplazarlo por indiferencia. Mientras tanto, escribo, relato, cómo, hoy una vez más, esta persona me atacó, y buscó herirme sin que yo le haya dado absolutamente ningún motivo. Sólo me queda, repito, destruir este sentimiento y repetir con el gran Borges: "Yo no hablo de venganza ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón." 

jueves, 12 de octubre de 2017

Para introducir el tema de oficios y ocupaciones les hago a mis alumnos de cuarto la consabida pregunta: ¿Qué quieren ser cuando sean grandes? Las respuestas fueron diversas y variadas pero una en particular me cautivó. Katia se acercó y con una sonrisa pícara me preguntó que quería ser yo cuando fuera grande. Le dije con otra sonrisa que me gustaría ser escritora de cuentos breves y poesía. Ella replicó que quería ser profesora de lengua y literatura y que cuando diera clases les enseñaría algún poema mío a sus alumnos. Entonces les contaría que yo había sido su maestra. Este breve diálogo fue interrumpido por el timbre del recreo pero me dejó pensando en cómo nos ven los más pequeños, como los observamos nosotros a ellos y fundamentalmente cómo y de qué manera nos enseñan, me enseñan todo el tiempo verdades increíbles, verdades acerca de mi misma, cosas que yo ni siquiera sé que existen en mi y que no puedo ver si no a la luz de sus palabras y de sus respuestas.



sábado, 7 de octubre de 2017

Día 57

Mientras escucho música tranquila intento rescatar del mar de la memoria un pensamiento que tuve hoy, quizás mientras venía a casa en el quince, quizás antes. Inútilmente trato de recordar que fue lo que apunté mentalmente en mi cabeza para desarrollar más tarde. Y así transcurren unos minutos, unos instantes hasta que un nuevo pensamiento me atrapa y me pierdo nuevamente en la nebulosa. Se escuchan estruendos en Boedo, no se sabe si son disparos o fuegos artificiales. Drexler sigue cantando y yo renuncio a recuperar mi memoria. Quien sabe, quizás la idea vuelva mañana después del sueño. O quizás se haya perdido para siempre en el depósito de mis recuerdos perdidos. Siempre o casi siempre llevo mi libreta roja. A anotar la próxima con celeridad.

martes, 3 de octubre de 2017

Dia 56

Me encuentro a gusto en mi casa...me gusta ver como la luz va cambiando de colores, de tamaño y de intensidad. Luz, mi casita es pura luz. Y ahora que la disfruto me doy cuenta de cuanta falta le hacía esa energía a mi alma. Yo la empiezo a llamar mi cápsula espacial. Me quedaría el día entero sumergida adentro, mirando como June duerme la siesta, viendo por la ventana y limpiando el pequeño espacio para que esté reluciente, y escribiendo, leyendo y disfrutando del "dolce fare niente". Por ahora y hasta que lleguen las vacaciones eso no es posible o lo es en dosis controladas. Entre el trabajo y las visitas a FLENI -sobre todo los fines de semana- a ver a Horacito se complica prolongar mucho las estadías en el dulce nuevo hogar.



jueves, 28 de septiembre de 2017

La espera

                                               
                                                                   Estación Boedo