martes, 20 de febrero de 2018

Día 83

Y llegó la hora. De volver, de arrancar, de volcar nuevamente las energías en el trabajo. Las vacaciones me cargaron de pilas, de ímpetu y finalmente después de brindar tantos buenos momentos, terminaron. Volví a encontrarme con viejos compañeros de trabajo, con nuevos, con los de siempre. Pinta un año intenso de mucho trabajo -¡gracias a dios!-, así que ahí estoy, en la gatera, definiendo horarios, dando alguna clase, yendo y viniendo. A no perder de vista los proyectos para este año, ya con algunas cosas encaminadas, falta no perder el impulso y seguir metiéndole hacía adelante. ¿Qué me deparará este año? Me lo pregunto una y otra vez y todas las veces la respuesta es un poco la misma, habrá que vivir cada día sin dejar de planificar para el siguiente, con objetivos a largo plazo pero siempre viviendo el momento presente a fondo, sin distraerse. 


miércoles, 14 de febrero de 2018

Día 82


Hermoso día ayer en San Isidro en lo de mis tíos Jorge y María con mis primos Marcos, Poy y Rochi. Viajar con la bici en el furgón del Belgrano es toda una experiencia religiosa. Llegar a la estación Boulogne -el Mitre estaba en reparaciones-, pasar la tarde almorzando, viendo fotos familiares, charlando con María, recordando viejas memorias, compartiendo impresiones, emociones y sentimientos. Cargué tanto las pilas de buenas energías y vibras que tomé impulso y me volví a casa  en Boedo en bici metiéndole pata desde San Isidro. Guardé algunas fotos para conservarlas de recuerdo -hoy todo entra en un celular- y María me dió una foto mía de bebé, escrita por mamá al dorso.



domingo, 11 de febrero de 2018

Día 81

No puedo entender a la gente que odia, si, dije "odia", a los gatos. Puedo entender que no les gusten, que les resulten indiferentes, pero, ¿odio? Uf. Es incomprensible. Ayer alguien me dijo textualmente que son "sucios y retorcidos". Por supuesto ahí terminó la conversación. Puedo comprender, de verdad que sí, que no sientas especial atracción, que te den lo mismo. Pero el ataque, la agresión. Creo que eso no lo tolero. Una amiga muy querida me dijo una vez que las personas que detestan los gatos tienen problemas para amar, para vincularse. Quizás sea cierto. Por suerte estos casos son aislados, pero están. Otra gente no es tan honesta, ni tan directa. Los ignoran, los detestan y punto. Mi viejo solía decirme que detrás de esa bronca hay cierto temor supersticioso, que los gatos siempre estuvieron asociados de un modo u otro a la magia, las brujas, lo sobrenatural. Para mí, además, están vinculados a los libros, a la lectura, a las bibliotecas y al misticismo. En fin, un pequeño desahogo. Y a seguir, sin hacer caso de estos ataques gratuitos, amando los animales y su entrega, esa lección que nos enseñan todos los días, del dar, del vivir el momento presente, de acompañar sin invadir y tantas, tantísimas, cosas más. 

viernes, 9 de febrero de 2018

Día 80

Día raro ayer en mi querida rutina de vacaciones -que ya se terminan-. Arreglo con una amiga para encontrarnos. Salí a la mañana a ver a Flora, volví y a la tarde, en medio de un calor impiadoso y sofocante me fui a dar una clase. Comienzo a lamentar lo del calor porque empiezo a padecerlo "por obligación" es decir a cumplir con distintas tareas que son preludio de la vuelta al trabajo la semana próxima. Ayer todavía me duraba la euforia por los sucesos del día anterior. Pero bueno como decía, hacía un calor excesivo. Había arreglado con mi amiga para que viniera a conocer mi casa. Al poco tiempo de llegar de mi clase,se corta la luz. Uf. Sabía que tarde o temprano sucedería pero justo ayer la esperaba a mi amiga. Así que luego de una extraña cadena telefónica donde mi vecina me avisa a través del encargado que mi amiga había llegado, bajo los doce pisos de mi torre. N. me esperaba con ramo de flores azules, algo increíble y mucho calor. Empezamos a caminar por Independencia bajo el rayo del sol que comenzaba a debilitarse pero que seguía picando. Charlamos, caminamos, miramos vidrieras aunque las dos estábamos un tanto malhumoradas. Finalmente nos metimos en un bar a tomar una cerveza con una picada vegetariana. La charla siguió. Hacía tiempo que no veía a mi amiga, digamos que no nos sentábamos en una mesa, cara a cara, a charlar. Enchufamos los celulares y en algún momento comenzó la des-conexión, ella a chequear su teléfono y yo a intercambiar mensajes con mi vecina a ver si había vuelto la luz. Cuando se hicieron las nueve nos despedimos, mi amiga se tomó algo que la acerque a su casa y yo volví a la mía. Por suerte la luz había vuelto. Yo me sentía pesada, lo que había comido me había caído bastante mal, y no estaba del humor -tranquilo y armonioso- que me venia acompañando los últimos días. ¿Por qué? No lo sé, creo que fue la combinación de factores "adversos". A veces pienso que estoy mejor sola. No sé. Y recordando una frase que había leído por ahí, que dice: Mi soledad no tiene nada que ver con la presencia o la ausencia de personas. Detesto quien me roba la soledad sin a cambio ofrecerme una verdadera compañía. No se si se trata de achacarle a un otro la responsabilidad por nuestro estado de ánimo, realmente creo que depende de uno, pero a veces quizás sea cierto que tenemos que combinar bien las energías para estar bien con otras personas y bien con nosotros mismos.Qui lo sa, misterios de la vida. Sigo pensando que los amigos siempre nos enseñan cosas, en el caso de N. creo que me ayuda a conectar con mi lado más femenino, un lado que a veces descuido un poco, y admiro por sobre todas las cosas ese desapego que tiene y el sentido de libertad que la caracteriza, En fin cosas que pienso y que escribo, para no perder la costumbre y actualizar un día más, el blog.


                                                
                                              (las flores que me regalaron ayer)

jueves, 8 de febrero de 2018

Día 79

Me levanto temprano para desayunar e ir a ver a Flora. Invalorables momentos para centrarme en mi misma, para analizar, para ver, para forjar nuevas ideas, para mantenerme en movimiento. Mientras reviso conversaciones recuerdo algunas palabras que distintos hombres usaron para definirme, loli-tinder, seguidora incombustible, margarita afectívora y otras. Algunas son originales y en algún momento me hicieron sonreir, provenían de lo labios de él, pero todas en síntesis no sé si lo hacen bien, lo de definirme. Creo que es tiempo de poner mis propios parámetros, mis propias definiciones, de actuar directamente sobre el rumbo de mi vida, teniendo siempre en cuenta que todo o casi todo escapa a nuestro control, una mezcla difícil de lograr pero imbatible una vez que se tienen claro los objetivos -¿imbatible? ¿dije "imbatible? Sí, lo dije-. En cuanto a "ellos"....."Nos veremos cuando termine el rodaje", me dijo ayer A. Bien, genial le dije yo, pero para mis adentros -y afueras- pienso que cuando termine el rodaje quizás ya no esté disponible. Es un poco amargo reconocer la falta de interés de ese otro pero es necesario ser franca con una misma y con los demás. Porque a fin de cuentas, como dicen por ahí: es bueno quererse mucho, nadie más lo hará por ti. 


miércoles, 7 de febrero de 2018

Día 78




Mi reloj interno está cambiado....me despierto muy temprano con la luz que me arranca de mis sueños cacheteándome en la cara, bueno no, acariciándome la punta de la nariz con un rayito de sol, bueno no, haciéndome cosquillas en los dedos de los pies, bueno eso, todo eso. Así que sin terminar de dejarme sorprender por  la belleza del sol trepándose desde el este a los últimos pisos de los edificios más altos de Boedo, me levanto y pongo agua...para desayunar. Los días transcurren en medio de una atmósfera idílica, bucólica y relajada, hoy en particular fue un día fructífero y pleno a pesar del calor sofocante. Así que ya entrada la noche, cuando las luces iluminan el barrio -si, como un arbolito de Navidad-, voy entrando en modo avión, digo preparándome para dormir, no es muy tarde, apenas las diez, pero ya tengo sueño.