martes, 31 de enero de 2017

Dia 13

Otra vez, sin luz. Es increíble como tantas cosas que una da por hecha nos faltan cuando nos quedamos sin energía eléctrica. Es cierto también que siempre que esto sucede me pongo a pensar en como debería aprovechar más mi tiempo, no depender tanto de la tecnología, de la luz eléctrica, de internet y varios etcéteras. Los cortes de luz siempre me "obligan" a salir de casa donde muchas veces me encuentro tan a gusto pero también donde muchas veces pierdo el tiempo y lo dejo ir sin sacarle provecho. Es difícil cuando el calor es tan agobiante, difícil, no imposible. Hecho el reclamo en Edesur no queda más que esperar mientras pienso en cómo aprovechar el resto del día o de las horas. En la escasa comida -porque nunca está muy llena- que se descongela en  la heladera. En meterme en un cine a ver alguna película mientras espero el retorno de la luz. Escribo esto desde la YPF de la esquina, algo así como mi segundo hogar. Ja.



domingo, 29 de enero de 2017

En dos ruedas

                                                                     
                                                   (Parque de la Memoria- Costanera)


                                                         
                                                          (Bosques de Palermo)


                                                                (Jardín Japonés)


Digamos que este es el "Circuito Norte". Luego está el Sur. Corrientes derecho hasta la Hermosa Costanera Sur y su Reserva Ecológica. E infinitas posibilidades y combinaciones más.




(Costanera Sur y Reserva Ecológica)

viernes, 27 de enero de 2017

Dia 12 -Poniendo en foco-

Hoy saqué turno con la oncóloga. Hacia bastante tiempo que tenía el tema pendiente. De hecho el año pasado me "colgué" con los análisis de sangre y la tomografía. Este año en diciembre van a ser cinco años. Cinco años desde la operación, cinco años de vida, de trabajo, de disfrutar, de estar agradecida, de ir y venir sintiéndome feliz de que el cuerpo me responda, de poder correr un colectivo, andar en bici, abrir una puerta pesada con llaves, cargar las bolsas del super, subir escaleras y tantas cosas que una da por hecho hasta que no puede hacerlas más. Por supuesto es fácil olvidar todo esto y angustiarse con pequeñeces, con los problemas cotidianos, con la vida que sigue su curso y siempre nos deja deseando y pidiendo más. Como el burro con la zanahoria nos va mostrando siempre un objetivo más, una meta más por cumplir, un anhelo más por satisfacer. No estaríamos vivos si no quisiéramos siempre un poco más. Es por eso que cuando recibimos ese resultado, y tenemos esa confirmación de que todavía tenemos un tiempo más nos sentimos felices, tan felices que escribimos cosas como esta hace un par de años: 


Hoy no morirás. Ni mañana, ni pasado. 
Hoy el presente es todo lo que te ofrece el destino y está aquí para que lo goces de punta a punta. 
Hoy olerás el sol y te calentarán las sonrisas y las voces de los que amás y te aman. 
Hoy la vida plena y urgente te acompaña y te envuelve en su manto de seda y música. 
Ni la sombra, ni la oscuridad opacarán tu alegría y tu verdad, el instante que es este y no otro. 
Decí lo que tengas que decir. Sin temor, con toda la fuerza y todas las ganas que te resucitan de las entrañas. 
Hoy no morirás. 
Ni mañana, ni pasado. 
Sos eterno, infinito como el aliento de Dios. 
Escuchá tu propia respiración, sentí las yemas de los dedos dibujando tu dicha. 
Podés leer hasta el final ese libro, comenzar otro y terminarlo. 
Hacer el amor si lo deseás o recordar alguna noche donde el amor te hizo. 
Caminar bajo la luz celeste o andar en bicicleta. 
Andar bajo la lluvia, meterte en un cine. 
Cantar una canción y nutrirte de las voces de los niños. 
Festejar y celebrar la existencia. 
Reírte con ganas. 
Estás viva y vive cada célula de tu cuerpo más allá de vos. 
Que así sea. 
Por hoy. Y por mañana también. 



11 de noviembre de 2014



                     Imagen tomada de Facebook, página "Literatura y Pscicoanálisis"

martes, 24 de enero de 2017

Día 11

Llueve. El cielo ruge y se derrama sobre la ciudad. Las gotas caen intermitentes haciendo tip-top-tap.  Al fin parece que fuera a bajar un poco la temperatura después de tanta humedad y calor paralizantes. Mientras siento la lluvia caer y refrescar el ambiente recuerdo una canción en inglés que le canto a mis alumnos pequeños cuando llueve así como ahora. (A tisket, a tasket, a red and yellow tasket...) También a mi padre que cuando llovía y le preguntábamos por los truenos respondía:"Es Dios que está cambiando los muebles de lugar". Así era él. Con una respuesta para todo.
Han llegado o transcurrido la mitad de los días de vacaciones y en unas semanas mas habrá que volver al laburo, a los madrugones, a cumplir horarios, a planificar y corregir clases. Y tantas cosas. El dolce fare niente como todo lo bueno se terminará. Creo que no sería tan bueno si no estuviera precedido de todo el esfuerzo del año si no durara lo que dura.  Lo suficiente para que uno disfrute, aproveche y se desconecte para recargar energías y volver a cosas como estas: 





Umbral


sábado, 21 de enero de 2017

Un breve tiempo

Hoy a raiz de un chat en whatsapp me acordé de una frase de Nina Simone que dijo: Libertad es no sentir miedo. También de la película Blade Runner donde dicen: Painful to live in fear, isn´t it? That´s what it is to be a slave. De ahí a Philip Dick y su genial libro "Sueñan los androides con ovejas eléctricas" un breve salto, una minúscula sinapsis para recordar que escribió lo siguiente:
"En la vida real, pensaba Rick, no hay campanillas mágicas como ésas para hacer que el enemigo desapareciera sin el menor esfuerzo. Era una lástima.
Mozart había muerto poco después de terminar La flauta mágica, a causa de una enfermedad renal. Y había sido enterrado en la fosa común, sin identificación.
Al recordarlo, se preguntó si Mozart habría tenido la intuición de que el futuro no existía, de que ya había utilizado todo su breve tiempo. Quizá también yo lo haya hecho, pensó Rick mientras contemplaba el ensayo. Este ensayo terminará, la representación también, los cantantes morirán y finalmente la última partitura de la música será destruida de un modo u otro, el nombre de Mozart se desvanecerá y el polvo habrá vencido, si no en este planeta en otro cualquiera. Sólo podemos escapar por un rato. Y los andrillos pueden escapar de mí, y sobrevivir un rato más. Pero los alcanzaré, o lo hará algún otro cazador de bonificaciones. En cierto modo, observó, yo soy una parte del proceso de destrucción entrópica de las formas. La Rosen Association crea y yo destruyo. O al menos, eso debe parecerle a los androides. "
Me encantó este libro, quisiera algún día releerlo. Cuando lo leí tuve esa increible sensación de: "Momento, acá hay alguien tan loco como yo". Y de sentirme maravillosamente acompañada. En fin, la vida.


viernes, 20 de enero de 2017

Día 10

La casa sigue en venta. Cuando Claudia viene con los potenciales clientes la dejo adentro mostrando y salgo a la calle a esperar. Es una manera de dejar libertad de acción, de que las personas que vienen a ver libremente caminen y comenten, de tomar distancia yo también y ahora creo que lo entiendo un poco mejor: de salir de mi casa que me abraza, me cobija, me da refugio. No es fácil, no será fácil soltarla pero es lo que sucederá tarde o temprano. Quizás sea positivo despojarme lentamente de su piel, de su color, de sus recuerdos, sus memorias, sus taras. Como tantas veces, pienso: soy mi casa. Como tantas veces me lo repito. Para que esa creencia se instale en el alma y el cuerpo y la casa se expanda aunque se achique junto conmigo que la vivo, la gozo y la sufro también un poco.Solo un poco nada más. 

jueves, 19 de enero de 2017

Ser felina -una introducción-

Tengo una gata que se llama June. June no es por nada, es hermosa y salvaje. Es la primera mascota que tuve en la vida y decirle asi me suena raro porque mas que eso se trata de un ser que entró a mi vida, a mi cuidado -que peligro- y a mi existencia casi sin que yo me lo propusiera, diez años atrás. Sobre June he escrito varios párrafos. Supongo que seguiré escribiendo mientras siga inspirándome más cosas. Justo ayer recibo en mi correo un articulo escrito por un cura titulado: "La caída del hombre y la elevación del perro". Las palabras, que quieren ser ocurrentes, hablan por si mismas. La voz que nos predica no puede comprender el amor -para el autor, desmesurado- que una persona puede llegar a sentir por un animal. Respondí el mail con varios textos que escribí en torno a June mi serie "Ser felina", foto de June, video de June, palabras de Lord Byron a su perro y párrafos de un escritor llamado Lafcadio Hearn referido a los perros. En fin. No recibí respuesta al momento pero si otro mail titulado: "Audiencia con el papa, etc". Colijo que mi destinatario no leyó mi respuesta o si la leyó, se tomará su tiempo para responder. Hoy leo en internet un párrafo escrito por Freud en torno al amor a los animales. Dice asi: «Los motivos por los que se puede querer tanto a un animal, con tanta intensidad; es porque se trata de un afecto sin ambivalencia, de la simplicidad de una vida liberada de los insoportables conflictos de la cultura. Los perros son más simples, no tienen la personalidad dividida, la maldad del hombre civilizado ni la venganza del hombre contra la sociedad por las restricciones que ella impone. Un perro tiene la belleza de una existencia completa en sí misma, y sin embargo a pesar de todas las divergencias en cuanto a desarrollo orgánico, existe el sentimiento de una afinidad íntima, de una solidaridad indiscutible. A menudo cuando acaricio a Topsy me he sorprendido tarareando una melodía, que pese a mi mal oído, reconocí como el Aria de Don Juan. Mucho más agradables son las emociones simples y directas de un perro, al mover la cola de placer o ladrar expresando displacer. Nos recuerda a los héroes de la Historia, y será por eso que a muchos se los bautiza con el nombre de alguno de esos héroes». Sigmund Freud.







(¿no es hermosa?)

Zoe

Es tan dulce mi vecina. Se llama Zoe. No tiene seis años. Pero es alegre como un cascabel. La conozco desde que nació prácticamente y su madre le gritaba cuando lloraba demasiado. Le acaba de gritar de vuelta. Pobre. ¿Quién nos enseña a ser padres o madres? Pero es tan dulce con su remera de Frida que dice "Viva la vida" y sus cantos y como le gusta últimamente hacer sonar las copas delicadamente para hacer música. En fin. Creo que me hubiera gustado tener una hija. Tal vez. ¿Le hubiera gritado si lloraba? ¿Le hubiera comprado una remera de Frida con una inscripción que diga "Viva la vida"? ¿La hubiera criado sola, sin padre, tan bella y buena como es, como la escucho mientras escribo esto y actualizo mi estado? Soltera, sin hijos.

miércoles, 18 de enero de 2017

Yo se que las palomas te dan un asco infinito pero tengo que expresar y decirte mi opinión. Y es que a mi no me dan asco, para nada. Me conmueve su infinito andar, su vuelo libre, su vulnerabilidad, su fuerza. Cuando tenia diez años me traje una paloma herida de la plaza a dos cuadras de casa. Yo quería tener animales, una mascota, a toda costa. Mamá siempre tan práctica me ordenó deshacerme de la paloma. Asi que tuve que conformarme con peluches, con sueños, con fantasías, hasta que muchos años más y llegó June, mi gata, a mi vida. Pero eso es otra historia. Yo se que la mayoría de la gente las considera una plaga, algo asqueroso, ratas voladoras pero yo no. El otro día iba en mi bici hacia al laburo y vi una torcacita muy joven saltando sobre el asfalto. Sentí muchísima pena porque intuí o mas bien era evidente que se había caído del nido y no tenía como volver. La vi entrar dando pasitos leves a la casa de Quiniela que hay sobre Paraná llegando a Santa Fe. Seguí de largo sintiendo muchísima tristeza porque sabía que no iba a sobrevivir. Cuando sali de la escuela a la tarde la vi aplastada contra el pavimento, una mancha gris, negra y roja que con los días se fue desdibujando. Y sí, yo sé que para vos es nada, apenas un bicho pero para mí, era la torcacita, la que quiso volar y no pudo, la intrépida, una mancha gris, negra y roja sobre el pavimento. Una de tantas, una de miles, que nacen, que crecen, que mueren sin pena ni gloria. Pensalo así, te tocó nacer de padre y madre, vivir y morir en este Planeta, te tocó ser humano, leer estas  palabras, alguien te amamantó, te enseñó a caminar y a leer pero podrías haber nacido en un nido, hecho de ramitas, podrías ser ave, tener plumas, y alas y podrías haber un día querido volar y no podido. Podrías ser esa mancha, oscura, tiesa y olvidada. Podrías pero no, estás leyendo esto y yo escribiéndolo.



  
                                                 (yo con palomas hace muchos años)